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jueves, 6 de abril de 2017

Zona de aprendizaje

Que hay mas adelante de la zona de confort.





Llamamos Zona de Aprendizaje a ese lugar que es nuevo para nosotros, en el que nos sentimos un poco desprotegidos. Es donde  hay cosas por descubrir, ahí nos sentimos con  incertidumbre, y nos vemos orillados a desarrollar nuevas herramientas y la adquisición de nuevos conocimiento para salir de esa incertidumbre. Aquí nos encontramos bailando en un hilo la mayoría de las veces, es donde ocurre la magia, el liderazgo comienza y crece, donde se construye el éxito y se alcanzan los objetivos,  pero una vez que tenemos conocimiento sobre el terreno que pisamos deja de ser una zona de aprendizaje y lo que sucede es que nuestra zona de confort solo se amplia.


La zona de peligro: el lugar donde se empieza a perder el enfoque, se comienza a entrar en pánico y disminuye el rendimiento. Es necesario no empujar demasiado fuerte o demasiado rápido. Los líderes exitosos se mantienen fuera de la zona de peligro tomando descansos regulares. Se colocan en la zona de aprendizaje durante un período de tiempo y luego se retiran de nuevo a su zona de confort para tomar un descanso. Una vez recuperados, ​​se preparan para el próximo empujón en la zona de aprendizaje.

Los líderes que asumen riesgos y entran en su zona de aprendizaje son aquellos que tienen éxito. Sólo sabiendo renunciar a lo seguro y familiar (en este punto tomo en cuenta las ideas que la familia nos puede llegar a meter en la cabeza, a la comodidad de pasar los fines de semana con ellos etc), se crean oportunidades y desarrollan nuevas capacidades. A medida de que va haciendo esto, el líder amplía su influencia y adquiere las habilidades necesarias para asumir desafíos cada vez mayores.

 El verdadero líder tiene miedo, pero puede hacerle frente y lo utiliza para mejorar. Nunca descubrirás todo tu potencial a menos que no salgas de tu zona de confort. Para crecer debes ponerte en un lugar donde se te exige más. Nadie ha alcanzado sus sueños quedándose en su zona de confort.

Zona de confort

Zona de confort

En psicología.
En psicología, la zona de confort designa un estado mental en que el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta a lo largo de su vida, desarrollando una rutina sin sobresaltos ni riesgos, pero también sin incentivos. Esto puede causar dificultades psicológicas tales como apatía y, en casos graves, depresión, si bien esta última enfermedad no puede ser explicada simplemente por los síntomas relacionados con la zona de confort.

También se define como zona de confort a cada uno de los lugares o situaciones donde un individuo se siente seguro, donde no existe riesgo alguno. ya sea en su hogar o lugares que su mente interpreta como potencialmente bajo de riesgo, esto causa una dependencia a ciertos lugares y no nos permite conocer otros escenarios productivos para la vida.

En coaching
En el ámbito del coaching, se conoce como zona de confort al conjunto de límites que, sutilmente, la persona acaba por confundir con el marco de su íntima existencia.

Sin duda, es una de las expresiones más significativas porque define muy gráficamente el acomodo de aquellas personas que han renunciado a tomar iniciativas que les permitan gobernar sus vidas.

El coaching, a través de un proceso -por lo general- sencillo y breve, resulta muy eficaz para alcanzar nuevos horizontes. Indiscutiblemente, cuando se abandona el camino más trillado aparecen alternativas que merecen ser tenidas en consideración.

Síntomas

Hay conductas muy marcadas que nos alertan que tu estilo de vida se basa en tu zona de confort y son conductas que con una autovaloración psicológica nos llegamos a dar cuenta, estas son:

Imposibilidad de crecer, emocional, productiva, desmotivación y sensación de aislamiento.
Vivir sometido a la misma rutina todo el tiempo, con miedo a tomar riesgos en cualquier ámbito
Aislamiento de la sociedad, mantener privado de la libertad en una casa apartamento sólo.
En casos más graves la depresión desencadenada por cada una de las anteriores expuestas.

Formas de tratamiento

En algunos casos nos encontramos con personas que toman ventajas de su zona de confort, que expanden ese escenario y logran adaptarlo para agrandar sus habilidades, es el caso de muchas personas que se dedican a perfeccionar sus artes en el encierro y logran obtener cualidades superiores a muchas personas, es el caso de artistas musicales, escritores etc.

Pero también puede ser muy peligrosa porque es un escenario donde abunda la pereza, el conformismo el miedo y la inseguridad de muchas persona, por eso es indispensable de establecer rutinas, organizar planes donde se pueda interactuar con más persona, escuchar experiencias y tomar algunos riesgos no altamente potenciales.

Otra forma de superación es leer libros de autosuperación y lo más importante es tomar la decisión de dejar este escenario atrás, al principio puede ser muy difícil tomar ese paso, pero poco a poco logrando tener nuestras mentes ocupadas logramos dejar este episodio atrás.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Zona_de_confort

martes, 4 de abril de 2017

El proceso de perdonar.

El proceso de perdonar

Cuando perdonar
Si el daño que se ha recibido trasciende el hecho emocional de sentirse injustamente tratado y lo único que se va a conseguir del otro es una compensación emocional, el perdón está plenamente indicado. También, cuando la búsqueda de la reparación se ha convertido en el centro de la vida del ofendido o interfiere con el seguimiento de otros valores, el perdón le permitirá poner distancia emocional para tener en cuenta todos los valores que está dejando de atender.
Hay que tener en cuenta que no se trata de ponerse en riesgo de que el daño se pueda volver a repetir.

Primera etapaanálisis y reconocimiento del daño sufrido
El proceso comienza en la fase de análisis de lo ocurrido, incluyendo en ella el reconocimiento del daño que se ha recibido. Es preciso reconocer que se ha recibido un daño que duele, y aceptar ese dolor. Se hace de forma lo más objetiva posible, lo que va a permitir un distanciamiento emocional y los primeros pasos para entender las motivaciones del ofensor; lo que constituye un comienzo para construir una cierta empatía hacia el otro que está en la base del perdón. También han de analizarse con detalle las circunstancias que han influido para llevarle a hacernos daño, porque una atribución externa, inestable y específica del daño contribuye al perdón (Hall y Fincham, 2006) frente a la atribución interna, estable y global que lo dificulta.

Segunda etapaelegir la opción de perdonar
El perdón para la víctima es una buena opción en cualquier caso. La metáfora del anzuelo que sugiere Steven Hayes, indica de forma clara cómo el no perdonar a alguien nos coloca en una situación permanente de sufrimiento y puede ayudar en este proceso:

Quien nos ha hecho daño nos ha clavado en un anzuelo que nos atraviesa las entrañas haciéndonos sentir un gran dolor. Queremos darle lo que se merece, tenemos ganas de hacerle sentir lo mismo y meterle a él en el mismo anzuelo, en un acto de justicia, que sufra lo mismo que nosotros. Si nos esforzamos en clavarle a él en el anzuelo, lo haremos teniendo muy presente el daño que nos ha hecho y cómo duele estar en el anzuelo donde él nos ha metido. Mientras lo metemos, o lo intentamos, nos quedaremos dentro del anzuelo. Si consiguiéramos meterle en el anzuelo, lo tendríamos entre nosotros y la punta, por lo que para salir nosotros tendremos que sacarle a él antes.

Si salimos del anzuelo, tendremos cuidado de no estar muy cerca de él porque nos puede volver a meter en el anzuelo y si alguna vez nos juntamos, tiene que ser con la confianza de que no nos va a volver a hacer daño.

Pero no es la opción de no sufrir lo que justifica una elección, sino una opción basada en los valores de la persona (Hayes y otros, 1999). Hay que tener en cuenta que se trata de valores como los define la terapia de aceptación y compromiso, es decir, como consecuencias deseadas a muy largo plazo, y no solamente como valores morales o éticos. Cuando hemos dejado a un lado esos valores para centrarnos en la venganza y se le hemos dedicado tiempo y recursos, pueden estar afectadas otras áreas de nuestra vida. Es en los valores afectados por la concentración en vengarnos en los que tenemos que encontrar los motivos para elegir perdonar.

Tercera etapaaceptación del sufrimiento y de la rabia
El perdón no supone que se rechacen y esté mal tener sentimientos de rabia, de ira o deseos de venganza, aunque a algunos pueda parecerles que el perdón lo implica (Wade y otros, 2008). El problema no está en tener esos sentimientos o pensamientos, sino en actuar dejándose llevar por ellos en contra de los valores e intereses más importantes en ese momento (Hayes y otros, 1999). La propuesta de la terapia de aceptación y compromiso consiste en abrirse a sentir el sufrimiento, la rabia, la depresión y cualquier pensamiento, sentimiento, sensación o emoción que surja asociado al daño recibido, sin ninguna defensa; mientras nuestra acción sigue el compromiso con los valores que en ese momento sean más relevantes (Hayes y otros, 2004).

Si se ha elegido la opción del perdón, para llevarlo a cabo es preciso aceptar, en el sentido expuesto, los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones. La aceptación es un proceso que finalmente lleva al cambio; pero hay que tener en cuenta que su objetivo no es la extinción del sufrimiento, sino el compromiso con los valores y el fortalecimiento de la acción comprometida con ellos (véase por ejemplo, García Higuera, 2007).

Cuarta etapaestablecer estrategias para autoprotegerse
El perdón no implica la aceptación incondicional del peligro de que ocurra de nuevo el ataque. En el análisis de lo ocurrido hay que incluir también la consideración de cómo los comportamientos de la víctima que han podido permitir o favorecer la ofensa (Case, 2005). Analizando lo que ha ocurrido, la víctima se puede dar cuenta de cuales eran los indicios que indicaban el peligro, lo que le dará más posibilidades de evitarlo en el futuro.

Quinta etapauna expresión explícita de perdón
La expresión explícita del perdón es un paso importante aunque algunos pacientes puedan pensar que es solamente simbólico y vacío de contenido. Se pueden articular muchos ritos o maneras hacerlo. Esta acción explícita no es el final del proceso de perdón, sino la oficialización del inicio. Hay que tener en cuenta que es preciso volver a repetir el proceso siempre que sea necesario, ya que el ofendido no está libre de que le aparezcan de nuevo los, pensamientos, emociones, sensaciones y sentimientos asociados a la ofensa. Cada vez que surjan de nuevo los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones asociados a la ofensa, se tienen que repetir los pasos que sean necesarios.

http://www.psicoterapeutas.com/Tratamientos/perdon.html

reprogramación de nuestro cerebro para conseguir lo que si queremos

No es tu culpa tener una programación mental que te perjudica con pensamientos y sentimientos negativos, eso se lo debemos a las personas q...